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viernes, 9 de septiembre de 2011

BRULOTES BRUTALES: MAGDALENA RUIZ GUIÑAZÚ: NUESTRA SEÑORA DEL AYER




Siguen incontables los destrozos dejados por el Huracán Cristina del 14 de agosto. Cultores de la iconoclacia y el brulote, antes que el olvido la recoja, aquí El Martiyo despide a Magdalena Ruiz Guiñazú, santa sagrada que supo darle sustancia democrática a los sentimientos más reaccionarios de la población. Pero el pasado no perdona, y se la lleva.


NUESTRA SEÑORA DEL AYER





Icono sagrado del pensamiento políticamente correcto de los sectores históricamente más sospechosos de la Argentina, Magdalena Ruiz Guiñazú también creyose un día libre del pasado que vuelve, y te cobra, sin piedad, los graves errores del ayer.
Versión hard del más light Inmorales Solá, ella también, como él y otros, cortesanos del genocidio, creyó que ese pasado se lavaba así nomás con un par de piruetas de apuro, y apenas volvió la democracia, abrazada a Sábato –otro contertulio de Videla-, se subió a la CONADEP y se pensó que con eso, que así nomás…
Pero el pasado no pasa y vuelve y hoy se reproducen por Youtube sus mejores escenas de viaje con Videla, su aliento al régimen, su fe en ellos… (ver, por ejemplo, aquí)…
Se apartó y no del todo cuando el genocidio la rozó –o la asustó- personalmente en la figura de su amiga Helena Holmberg, asesinada por la Armada… pero su legendaria valentía de entonces es más una niebla que un hecho, de hecho, como todo periodista que entonces se oponía al gobierno, Magdalena en realidad se oponía a un sector de la dictadura, en este caso, a la Armada de Massera, pero siempre al amparo de algún otro sector, en su caso, según los memoriosos que en esa época ya habíamos terminado el secundario, el batallón 301 de inteligencia del ejército. Eso está más cerca de la verdad de su valor, que la leyenda de su valor.
A partir de entonces MRG comenzó la paciente reconstrucción de su imágen pública, y en el país de los ciegos, hasta parecía valiente. Le derrota en Malvinas abrió el juego democrático y para cuando llegó Alfonsín MRG seguía siendo MRG, pero parecía otra. La CONADEP fue su consagración, y allí quedó instalada como un ícono ejemplar de La Verdad, la libre Expresión, la Justicia, y otras mayúsculas así.
Al servicio siempre del mejor postor -Clarín o La Nación (de Mitre a Continental, de la radio al diario)-, sin cesar en su generosidad, durante dos década completas, MRG se hacía la justiciera libertaria, y una vez más, como en los tiempos del proceso, su falsa oposición no sólo era gratuita, sino otra vez redituable. Su fama crecía.
Eran los días felices. El país se deshacía, pero sus patrones, muy por el contrario, pagaban cada vez mejor, y sus avisadores –la Sociedad Rural, la banca extranjera, Techint y otros socios y derivados de sus patrones- crecían sin embargo.
Días muy felices cuando para ser opositor bastaba con parecerlo, y uno podía pegarle incluso al presidente de la república, siempre y cuando no tocara ni de lejos los poderes reales que ponían y disponían de esos presidentes, los monopolios mediáticos, la banca extranjera, las más voraces multinacionales… sus empleadores y anunciantes, bah…
Eran días felices y sencillos, el país se hundía, y ella parecía valiente.
Pero esos días un día se terminaron, y Magdalena también fue descubierta.
Fueron descubiertos los responsables de aquel desastre que acabó en el 2001, de los robos y los muertos; los políticos, sus financistas y sus socios, los grandes medios, y por fin sus íconos, sus personeros, sus comandantes y sus generales.
Magadalena Ruiz Guiñazú lleva dos décadas revistiendo de silogismos democráticos y coartadas republicanas los sentimientos más reaccionarios de la población, porque MRG, más allá de cualquier maquillaje, disfráz o leyenda, es lo que técnicamente suele llamarse una gorila irredenta.
Defenderá la justicia y la democracia, y la igualdad y la fraternidad, y bla blá, pero siempre y cuando no se llene efectivamente de negros el poder, caso Moyano y todos esos; o el aluvión zoológico que dos por tres corta las calles de su Buenos Aires querido… porque en ese caso, Magdalena entonces encontrará nuevos y tan buenos argumentos igualmente democráticos para negar la ejecución de los principios que sin embargo defiende.
Se mostrará a favor del diálogo, del consenso, del intercambio civilizado de ideas, pero aplaudirá el cachetazo que en plena sesión del congreso le aplicó la tigresa Camaño de Barrionuevo al diputado Kunkel. ¡Ahí, esa es Magdalena!, la verdadera, la auténtica Magdalena Ruiz Guiñazú, ma´qué democracia ni ocho y cuarto: un buen sopapo a todos como en los días dorados cuando ella animaba a Videla y Videla la animaba a ella.
Días que ya no volverán y ella lo sabe, y se nota que lo sabe.
Desde el 14 de agosto, incluso, cada mañana por Continental encarna ejemplar la desesperación de sus patrones, se enoja con la realidad, trata de romperla, se exalta, pierde la idea directriz de lo que dice, se pone violenta con los más altos funcionarios del gobierno, confunde los medios con “dos” medios, y ya ni se acuerda de su amigo Videla… no está bien, no... Sabe que es el final, y había soñado otro desenlace.
Creyó, como tantos otros, que lo pasado era pisado y quiso seguir pisando como si nada hubiera pasado, y se acabó.
Por mucho que ahora grite, se maquille y se disfrace, el ayer ya fue, y se la lleva.
Sólo nos resta decir: era hora.




* Agradecemos a Daniel Delgado por la cesión inconsulta de la caricatura que tan bella aunque horriblemente, ilustra este brulote. (Un clic sobre la foto, le permitirá leer el texto impreso en él. Vale lo suyo).

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